Nada tan cierto como ese viejo y querido principio de que en la Biblia está
la salvación, pensó el reverendo Manoel Da Costa al comprobar que el proyectil
de 9 milímetros que iba dirigido a su corazón apenas había penetrado la tapa
blindada con acero inoxidable brasileño y quemado unas cuántas hojas del libro
sempiterno.
© Eytán Lasca-Szalit, febrero de 2020
© Eytán Lasca-Szalit, febrero de 2020
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